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muerte lenta

24 junio, 2013

Tuve hace muchos años un profesor (empieza a hacer muchos años de casi cualquier cosa) que sostenía que la Segunda Guerra Mundial empezó en realidad en 1929. No fue un comienzo físico obviamente, sino un comienzo virtual: el crack del 29 (y la pobreza que sobrevino, y las políticas que le sucedieron, y las opciones que se escogieron) como causa y origen del conflicto bélico del 39. Mucha más gente es de esa misma opinión, por supuesto, de hecho sólo hace falta mirar hacia (aún más) atrás para comprobar cómo históricamente a cada crisis, a cada hambruna, a cada hundimiento económico le sucedió más pronto que tarde un hundimiento físico, forma eufemística de denominar a cualquier guerra o catástrofe que provocara una disminución significativa de la población. Y entonces ya sí, con muchas menos bocas que alimentar y mucho más territorio para reconstruir volvía a aflorar el dinero, volvía a haber trabajo, volvíamos todos a ser felices y a comer perdices. Todos los que quedábamos, quiero decir.

Afortunadamente hemos evolucionado. Hoy ya no necesitamos masacres ni genocidios para acabar con las crisis, si acaso esos métodos pueden aún quedar bien en orientes medios y extremos, en repúblicas bananeras del Caribe, en todos esos países cuyas vidas apenas se cotizan, mil muertes suyas valen lo que una nuestra, basta con ver cualquier día las noticias para comprobarlo. Aquí somos mucho más civilizados por supuesto, quién necesita bombas habiendo políticas. Políticas de exclusión, no me negarán la elegancia del término. Un día tras otro, un mordisco tras otro, una tajada tras otra. No le mataremos, sólo faltaría, hasta ahí podíamos llegar; simplemente pondremos todos los medios a nuestro alcance para que usted se muera. Muerte física a ser posible o en su defecto esa antesala que es la muerte virtual, muerte en vida (o vida en muerte) como paso previo, no es lo mismo pero por ahora nos habremos de conformar mientras llega la otra. Y entonces ya sí, cuando la inmensa mayoría de la población prescindible esté (real o virtualmente) muerta llegará ya el momento de que los vivos hinquemos nuestros cimientos en sus cenizas e iniciemos la reconstrucción. No será tan rápido como una buena guerra pero es un proceso mucho más limpio, dónde va a parar. Y si les resulta lento pues ya saben lo que tienen que hacer, dejen de estar ahí muriéndose poco a poco y muéranse ya de una vez por todas. Cuanto antes acaben antes podremos empezar.

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From → MUNDO DE MIERDA

One Comment
  1. Buena reflexión. Sólo un par de puntualizaciones. También podría decirse que la Segunda Guerra Mundial empezó a gestarse cuando se firmó la paz de la Primera, por las condiciones que se impusieron a Alemania. Era un bomba de relojería preparada para explotar en cualquier momento. Y más si se une una crisis mundial a la endémica crisis interna. Y respecto a lo de la población prescindible, recordar las palabras del ministro de sanidad japonés a los ancianos del pais: “hagan el favor de morirse pronto”. Él tampoco era ningún crío, pero no se consideraba un excluído (podía pagarse su mutua, supongo).

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